Sobre mí

Si quieres saber quién hay detrás de una pieza, prefiero enseñártelo con calma: taller, método y obra real.

Esto empieza aquí: con las manos y con el volumen.

Si una pieza te ha hecho parar, quizá te apetezca ver cómo se piensa por dentro.

Soy Emili Solé. Esculpo desde 1984 y llevo más de 40 años dedicado profesionalmente a este oficio.
Si has llegado hasta aquí después de ver una obra, es normal que te preguntes por qué la he hecho así y cómo la construyo. Eso es lo que quiero contarte.

Cómo trabajo: de la investigación al volumen

Antes de tocar el material, necesito entender a fondo lo que voy a esculpir. Dedico mucho tiempo a leer, documentar y ordenar la información; de ahí nace una imagen mental bastante precisa de la figura o la escena que quiero construir. Sin ese paso previo, siento que estaría improvisando sin criterio.

Una base “clásica” que sigue siendo útil hoy

Mi formación en la Facultad de Bellas Artes fue plenamente clásica. En procedimientos escultóricos aprendí y practiqué recursos técnicos que se conocían y utilizaban en ese momento: modelado en arcilla, construcción de moldes perdidos, reproducciones en escayola, paso a mármol o a madera mediante el sistema de puntos, y fundición a bronce con la técnica de la cera perdida.

Esa base me permite hoy trabajar el volumen con criterio, sea cual sea el soporte o el material.

Lo que no se ve, pero sostiene una obra

En Bellas Artes no solo se aprende a “tocar arcilla”. También hay dibujo, anatomía artística, historia del arte, composición y reflexión sobre el lenguaje visual.

Pasar años estudiando todo esto no fue un adorno académico: me dio herramientas objetivas para decidir proporciones, ritmos, pesos visuales, líneas de fuerza y relaciones entre figuras.

Los elementos de la percepción visual están estudiados y se enseñan: cómo se mueve la mirada dentro de una imagen, qué crea equilibrio o tensión, cómo se construye una jerarquía clara entre lo principal y lo secundario.

Cuando un crítico de arte serio evalúa dos obras sin saber quién las ha hecho, se apoya precisamente en eso: en la solidez de la composición, en la coherencia del estilo, en la credibilidad del gesto y en cómo se articula el conjunto, más allá del nombre del autor.

El arte no es una ciencia exacta, pero tampoco una lotería arbitraria.

Herramientas nuevas, mismo criterio

Con los años han ido llegando nuevos recursos: moldes de silicona, resinas epoxi, fibras de vidrio y plastilinas de modelado profesional (de base aceite, muy distintas de la plastilina escolar), y más recientemente el modelado en 3D.

No tengo un material “favorito”: elijo la técnica en función de lo que la obra necesita y de cómo se va a presentar o reproducir.

Antes del material, necesito entender lo que voy a contar.

Investigo primero; luego decido. Y cuando todo encaja, nace la forma.

Quién soy

Me llamo Emili Solé y desde 1984 me dedico profesionalmente a la escultura. Me formé en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona y he compaginado la creación artística con la docencia en escultura, pintura y grabado.

Y a veces, el volumen sale del taller y camina por la calle.

El rigor es el mismo: cambian la escala y el lugar donde la obra respira.

Una obra a tamaño real: los pasos de Semana Santa

Algunas de mis obras más visibles no son figuras pequeñas de pesebre, sino conjuntos escultóricos a tamaño real: los pasos de Semana Santa.
Un paso es un grupo escultórico que representa una escena de la Pasión, Muerte o Resurrección de Jesucristo y que se lleva en procesión por las calles durante la Semana Santa.

Dos de estos pasos forman parte de la Procesión del Santo Entierro de Tarragona:
La Santa Cena (1995), realizada para el Gremio de Mareantes.
Ecce Homo (1994), para la Hermandad del mismo nombre.

En la procesión, la Santa Cena muestra a los doce apóstoles reunidos alrededor de la mesa, y el Ecce Homo representa el momento en que Pilatos presenta a Jesús al pueblo con la frase «Aquí tenéis al hombre».

Desde el punto de vista escultórico, estos pasos resumen muchas de las ideas que aparecen en esta página: investigación previa, composición, anatomía, ritmo visual, relación entre figuras y control del volumen en un formato monumental.

El proceso empieza con el modelado en arcilla y la construcción de moldes perdidos; a partir de ahí, algunas piezas se resuelven en talla de madera y otras en fibra de vidrio, para terminar con una policromía que da vida a cada personaje dentro del conjunto.

En el vídeo puedes ver cómo estas esculturas viven fuera del taller: avanzan por las calles, acompañadas por cofradías y bandas de música, e integradas en una tradición que pertenece a mucha gente.

Si has llegado hasta aquí, gracias por querer mirar más allá de la pieza terminada.

A veces una escultura empieza a decir algo de verdad cuando uno entiende cómo ha sido pensada y construida.

La escultura empieza en mis manos, pero termina en tu mirada.